lunes, marzo 13, 2006

El coraje de Vivir



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Miércoles 13 de Noviembre, 1985

Colombia vive momentos de incertidumbre. Han pasado solamente unos días desde que ocurriera uno de los hechos más lamentables y tristes en la historia del país sudamericano.
El 6 de Noviembre un grupo insurgente llamado M-19 (Movimiento 19 de Abril), formado por 35 hombres y al grito de "Con el pueblo, con las armas, al poder", ocupa militarmente la sede del Palacio de Justicia en Bogotá, tomando rehenes. Aún sin llegar a esclarecerse, dicha acción parecía contar con el apoyo de las mafias narcotraficantes, ya que dentro del Palacio existían gran cantidad de expedientes de líderes narcos colombianos.
Ante esta situación, el Ejército y la policía tomaron cartas en el asunto y en una acción precipitada, reaccionaron hostilmente al ataque. En 28 horas, el fuego fue sofocado, pero llevando consigo la vida de 55 civiles, algunas fuerzas del orden y la mayor parte de los guerrilleros.
El país vivía momentos de tensión. los medios de comunicación repetían y repetían la noticia y el mundo recibía con estupor las noticias que llegaban, pero como dice el refrán, las desgracias nunca vienen solas......
7 dias más tarde y en un país que no dejaba de sangrar por sus heridas, éste sufrió un ataque directo al corazón...
A las 22:00h, el volcán Nevado del Ruiz entra en erupción, provocando una hora y media más tarde la avalancha del río Lagunilla que inunda el valle en el que se encuentra la ciudad de Armero. Cerca de 24.000 personas perecieron y hay miles de damnificados. A las 06:00h del sábado siguiente a la catástrofe, el fotógrafo Frank Fournier refleja en una foto el dolor.
En una charca de aguas fangosas y atestada de escombros sobresale del cenegal la cabeza de una niña aferrada a una barra metálica. Su nombre, OMAYRA SÁNCHEZ, de 12 años. LLeva dos días y tres noches con el cuerpo sumergido en el barro y las piernas atrapadas por la cubierta del tejado de su casa. Lo único que la puede salvar es una grúa para levantar los escombros y una bomba hidraúlica para aspirar el agua pero desgraciadamente la primera no llegará nunca y la segunda llegará demasiado tarde. Dice Franz Fournier que a pesar de tener la piel transparente, los ojos enrojecidos de agotamiento y las manos de una blancura extrema, ella no deja de sonreir, pidiéndole a los socorristas que recen con ella y que tiene que volver al colegio...y no deja de sonreir...
Sobre las 9 de la mañana sufre un malestar en el corazón, muriendo 16 minutos después a pesar de los masajes cardíacos de los socorristas.

Por ello y por ella, quiero dedicarle mi primer post. Gracias Omayra, gracias por vivir en mis sueños, tu lucha es la lucha por vivir y un ejemplo para las generaciones futuras.

1 Comments:

Blogger neurax said...

A Omayra ni siquiera le dio tiempo a saber lo que era vivir, solo sabía que aquello le dolía y mucho, a lo único que se aferraba era a que le dejase de doler de una vez. Los que no tuvieron el coraje de vivir son los hijos de puta que no hicieron todo lo necesario y con la celeridad precisa para que a la pobre Omayra le dejara de doler su inmerecida situación. Omayra descanse en paz.

1:33 a. m.  

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